jueves, 11 de octubre de 2018

De la esencia a los procedimientos. Adaptación de un texto a la oralidad.


1.      Del relato oral a la literatura.
En un principio los cuentos eran orales y por lo tanto, había tantas versiones como personas los contaran. La primera fase escrita probablemente se inició cuando los egipcios elaboraron el llamado “Libro de lo mágico​” (cerca del 3050 a. C.). De allí pasamos a la Biblia —donde por ejemplo se recoge la historia de Caín y Abel (aproximadamente en el 2000 a. C.)— la que tiene una clásica estructura de cuento. En el siglo VI a. C. surgieron las obras Ilíada y Odisea, de Homero, así como la literatura hindú con Panchatantra (siglo II a. C.). Con posterioridad y en Persia, surgió y se difundió la recopilación de cuentos “Las mil y una noches” (siglo X).
La segunda fase escrita comenzó alrededor del siglo XIV, con el renacimiento (o humanismo) que fue cuando surgieron las primeras preocupaciones estéticas. Así, Giovanni Boccaccio (1313-1375), inspirándose en el género del novellino, compuso en esos años su “Decamerón”. Boccaccio dio una estructura exterior a los relatos, la llamada cornice: una serie de narradores que se reúnen en un lugar para contarse mutuamente cuentos para distraerse, forzados por alguna desgracia exterior que pretenden evitar. A ésta cornice nosotros hoy la llamamos “el marco del cuento”.

2.      La esencia del cuento
A medida que las sociedades se fueron modernizando, las religiones se instituyeron y fue teniendo mayor importancia la cultura letrada. Los cuentos orales que no entraban en la cosmovisión dominante fueron quedando relegados a la infancia, la superstición, lo mágico, lo popular y lo profano. La literatura moderna los recopila, escribiendo y cristalizando una versión de la historia (un ejemplo es el “Pulgarcito” de Perrault y el de los hermanos Grimm). Al ser escritos, los cuentos pasan a tener un autor y una existencia en el mundo de la cultura letrada. Su materialidad a través de los libros les otorga un reconocimiento que antes no habían tenido. Por un lado, esta cultura revaloriza el folklore de los cuentos y por otro les  confiere un sentido: que eduquen moralmente a las niñas y a los niños. De allí viene la idea de que lo principal de una historia es su mensaje. Éste suele confundirse con la esencia del cuento. Así se desprenden las moralejas, interpretaciones unidireccionales que no respetan la facultad de pensar y de interpretar en los lectores (u oidores). Ésta subestimación la ridiculiza Saki en “El cuentista” (1914).

3.       El siglo XX
En el siglo XX se generó un gigantesco avance en la técnica y la ciencia. Por un lado surgió el psicoanálisis, que comenzó a interpretar el inconciente (lo que estaba debajo del iceberg) de las conductas humanas. Por primera vez una ciencia evidenciaba el significado no conciente de las palabras, actos, producciones imaginarias (sueños, fantasías, delirios) de una persona. Por otro lado, aparecía el materialismo histórico que investigaba la sociedad humana, tratando de hacerlo sin presupuestos ideológicos, partiendo de los individuos empíricos y las relaciones que establecían entre ellos.
En las artes escénicas aparecen dos géneros devenidos de éstas corrientes: el naturalismo y más tarde el constructivismo. El primero, en reacción al romanticismo (el movimiento predecesor) está basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares. El segundo constituyó una manera de desglosar la obra de arte en un espacio y un tiempo.  A partir de éstas dos corrientes (en especial la segunda) considero que surgen las adaptaciones.

4.      Los métodos derivados del siglo XX
La adaptación está ligada con el análisis y la interpretación de un texto u obra de arte.
Estudiar la biografía del autor para interpretar su obra se corresponde en parte con el naturalismo (y es todavía heredero del romanticismo). La búsqueda de un narractor o narractriz que cuente algo creíble (y que sea también creíble su expresión) sigue también de ésta lógica.
  El constructivismo hizo entrar en juego la capacidad de desarmar un texto o una obra de arte. Podemos decir que al hacer esto de alguna manera los desacralizó (como un niño que juega desarmando un jueguete para ver cómo funciona). En ese desacralizar la obra de arte, se descubrió que toda obra es resultado de un momento particular (social, cultural e histórico) y así el análisis y la interpretación de una obra comenzó a ligarse al estudio del contexto social e histórico de su producción.

5.      Los procedimientos
Uno puede inferir lo que pudo haber querido hacer el autor o lo que produjo el texto en un determinado momento histórico. Sin embargo, hay algo más que necesitamos saber para hacer una adaptación. Son los procedimientos mismos (o signos) que componen el texto.
La semiología, o semiótica es una ciencia que trata sobre los sistemas de comunicación dentro de las sociedades humanas. Estudia las propiedades generales de los sistemas de signos.
El estudio de los signos nos permite observar y analizar los procedimientos y las marcas que deja un autor en su texto u obra. Por ejemplo, podemos ver si en el cuento aparece un elemento sorpresivo que estaba omitido para provocar un efecto. Otros procedimientos que podemos encontrar son ritmos, estructuras sintácticas o morfológicas, recursos poéticos y narrativos que se presentan en la historia. A medida que leemos e interpretamos esos signos, los podemos homologar en el campo de la escena.

6.      La libertad de crear
Mientras contamos nuestra versión oral del cuento, vamos recreando esos signos que antes estaban en el papel y ahora aparecen en escena. Entonces, no podemos decir que reproducimos la esencia del cuento, en todo caso, cada persona descubre (o construye) la esencia que ella misma le quiera dar a su historia. Y la materialidad de un cuento se encuentra en todos los procedimientos que podamos visualizar, leer e interpretar empíricamente. Éste trabajo puede ser tanto racional como intuitivo, si bien en el arte no hay una diferencia tajante entre éstas dos cosas. 
Si el mensaje no es la esencia del cuento, hoy podemos contar como por primera vez, haciendo interpretaciones nuevas, con total libertad. Y hasta dándonos el permiso de cambiar la historia si la contamos, ya que la predictibilidad mata el suspenso, elemento primordial para mantener la atención. Quizás, el acto de imaginar requiere la capacidad de producir nuevos significados (tanto para quien cuenta como para quien escucha).

7.      Conclusiones
Creo que una narractriz puede darle a cualquier texto la intensión que desee darle (por ejemplo, parodiar, cambiar el estilo o fragmentar el discurso). Desde un punto de vista contemporáneo creo que la adaptación de un cuento literario siempre va a estar supeditada a la intención que tengan los narractores, y a cómo lo reciba su interlocutor o público. Por esto digo que, en el fondo, todas las adaptaciones son versiones libres orales.

Por otro lado aparecen dificultades nuevas, como la disminución de la atención del público, derivada de ésta época saturada de información y del uso indiscriminado de la tecnología. Es importante que investiguemos en nosotrxs mismxs y en el material que deseamos narrar, para adueñarnos de la expresión y del relato, cómo lo queramos contar movilizando nuestros propios gestos y nuestra voz. Finalmente, en la narración frente a otrxs se terminará de definir el sentido, un sentido que no podemos atrapar porque siempre se nos escapa.


Lic. Juan Ignacio Jafella
www.cuentacuenteando.blogspot.com.ar

lunes, 17 de septiembre de 2018

La construcción del cuento oral. Los 3 principios de la representación.



En muchas culturas hay 3 principios o maneras de interactuar con el saber y la experiencia. A lo largo de mi camino como narrador oral, siento que éstas 3 esferas de sentido se combinan en el aprendizaje, la construcción y la recreación de un cuento mientras lo narramos oralmente.

1. El Cuerpo: Responde al movimiento y a la percepción de todos los sentidos. Cuando algo nos llama la atención (nos impacta) lo sentimos en el cuerpo. Las experiencias ocurren y luego la mente, el pensamiento las desarma y las vuelve a armar con el uso de la memoria y la interpretación de lo ocurrido. Al poner en palabras nuestras historias, adquieren un nuevo sentido, quienes nos escuchan intervienen en la interpretación y así se forma toda una red de significados.
Cuando contamos un cuento estamos poniendo el cuerpo en acción y haciendo oír nuestra voz. Dicho de otra manera, las historias aparecen a medida que ponemos el cuerpo y la voz para contarlas.

2. La Imagen: Responde a los estímulos visuales y está ligada a la mirada. Formas, Color, espacio son los principios que la ordenan. Las historias que contamos las necesitamos mirar primero. Sean nuestras o ajenas, en la medida que mejor mire lo que cuento, mejor lo podré contar.
Una manera de ejercitar esto es a partir de la documentación (pinturas, fotos, películas). Puede ayudarnos hacer un Storyboard, que es como hacer una historieta. No tiene que tener valor artístico en sí, ni tiene que entenderla otra persona, sino funcionar como un boceto, un ayuda-memoria. Una vez hecho el storyboard, empezamos narrar siguiendo, en vez de las palabras escritas, las imágenes.

3. La palabra: Responde a la lógica de causalidad. Necesita de un orden que la articule y una dirección. En el cuento podemos resumir este principio en la fórmula inicio-nudo-desenlace.  En el campo de los sentidos, está ligada al oído (sonido, musicalidad). El orden y la articulación de la palabra, así como de las acciones, es fundamental en una historia. Si bien podemos ver muchas imágenes al mismo tiempo, no podemos escuchar dos cuentos a la vez. Podemos entender mejor una historia a través del estudio de los Núcleos narrativos.
Núcleos narrativos: En toda historia hay acciones que modifican el curso de los acontecimientos. Por ejemplo, en Caperucita roja, la mamá le da la canasta para que le lleve a la abuelita y en el camino se cruza con el lobo. Éstas dos acciones son nucleares porque ellas modifican el curso del relato. Si Caperucita, cuando sale de su casa, mira el sol o se rasca la oreja, eso no modifica el curso de la historia. Como narradores y narradoras, necesitamos saber diferenciar éstas dos cosas ya que nuestra atención no va a ser siempre la misma, generalmente nuestros sentidos se activan cuando va a suceder algo importante y se relajan cuando hay mayor tranquilidad.
Cuando queremos adaptar un cuento escrito al lenguaje oral, encontramos muchas veces en el cuento original descripciones, escenas, juicios del autor y la narración en sí. Para aprehenderlo, vamos a convertir el texto en algo sencillo: una secuencia de acciones que modifican la historia. En algunos casos las descripciones son imprescindibles para que sucedan algunas cosas, en otros casos no. Para guiarme respondo a “¿Y entonces, que pasó?”[1]. Si la acción no modifica el curso de la acción, entonces la pongo en un segundo o tercer lugar de importancia.

Juan Ignacio Jafella


[1] Contar los hechos en otro sentido, de atrás para adelante, empezar por el medio, etc. puede reforzar mi agudeza y creatividad para concatenar los hechos y “apropiarme de la historia”.

lunes, 6 de agosto de 2018

De la narración oral al juglar contemporáneo.


Génesis del término “Narración Oral Escénica”
Nace en Cuba en los años setenta con Francisco Garzón Céspedes, narrador y pedagogo, que genera una nueva modalidad de contar cuentos a partir dela literatura, hoy conocida como narración oral escénica. En ésta forma, los narradores y narradoras se tenían que vestir de negro, en muchos casos no se podían parar, y tampoco emocionar, ya que buscaban diferenciar su arte de la actuación[1]. 
Cabe destacar que antes que Garzón Céspedes inventara el término, en la tradición teatral europea existió el espectáculo “Misterio Buffo” de Darío Fo, estrenado en 1969. El teatro colectivo había sido en Europa y América el ícono de los años 60 [2] y pisando la década del 70 un actor/autor/director reconocido rescataba la figura unipersonal del juglar. Sobre la base de los llamados misterios bufos, que en la Edad Media representaban los juglares para hacer mofa de los Misterios evangélicos, Fo presentaba una crítica de las injusticias sociales y el poder de la jerarquía eclesiástica. Él mismo representaba estos textos, haciendo uso de su conocimiento histórico. Se vestía de negro, sin dejar de lado la importancia del cuerpo y del espacio en su espectáculo. El espectáculo era un acontecimiento tanto escénico como pedagógico y social.
Lo que el término (nacido en los 70) “narración oral escénica” nos dice entre líneas es, primero, que nace de la literatura. En segundo lugar, que además de oral es “escénica”. Quiere decir que a lo auditivo se añadiría lo visual y espacial de la escena. ¿Y qué es lo escénico? Para mí, lo propiamente escénico es el encuentro no-cotidiano entre personas de una comunidad.
Sin embargo, reunirse a contar historias (invocando o no alguna divinidad) es primigenio en todas las culturas. También los que cuentan historias de humor (chistes). Esto creo porque los humanos conocemos (al mundo y a nosotros mismos), nos orientamos, nos divertimos, nos cuestionamos a partir de historias.
Retomando la figura del juglar, que criticaba el poder establecido (representado en ese momento por la Iglesia) ¿no somos los narradores y las narradoras seres buscadores de sentido, y al mismo tiempo, provocadores de una resistencia social y cultural?
Juan Ignacio Jafella
www.cuentacuenteando.blogspot.com.ar



[1] Ésta diferencia entre actuar y narrar ya está descripta por Aristóteles. En su “Poética” afirma que el arte de narrar no incluye la representación, en cambio el actor “muestra” lo que la historia cuenta. Ésta diferenciación es más bien clásica y la tendremos en cuenta sólo en términos teóricos.
[2] ver Jerzy Grotowski: “Hacia un teatro pobre”

viernes, 13 de julio de 2018

Devolución

Maratónica contada en el Instituto French de Ramos Mejía.🙌
Muchas gracias Nora y Graciela💜

martes, 10 de julio de 2018

Devolución

Juani:
¡Fue una alegría volver a recibirte en las salas de nuestro jardín! Eso se reflejó en las sonrisas de los chicos, en sus ojos atentos, llenos de entusiasmo al escucharte. 
Gracias por permitirnos viajar a través de tu voz, gestos e historias hacia lugares y personajes que se hacen querer.
Esperamos que sigas llevando el arte de la narración y más, de la mano de ese entusiasmo tan tuyo, que llena el lugar de vida y sol. 

¡Cariños de todos!

Instituto San Pablo Apóstol


jueves, 21 de junio de 2018

CUENTOS LEGENDARIOS EN CASTELAR

Un espectáculo que se sostiene en el misterio de las historias que convocan a la humanidad desde tiempos remotos. 
¿CUANDO? Sábado 7 de julio a las 19 hs. 
¿DÓNDE? Cultura Millennium (a media cuadra de la estación de Castelar.
¿PRECIO? 150 si reservas, o 200 en puerta.
RESERVAS al 46281434 (fijo) o al 1133598248 (celular)
Actúa y narra: Juan Ignacio Jafella.
Licenciado en Actuación por la Universidad Nacional de las Artes. Se dedica desde hace 10 años a la narración oral, actividad con la que se presenta en bibliotecas, ferias del libro, escuelas, centros culturales y teatros en todo el país. Obtuvo beca del Fondo Nacional de las Artes en el año 2011. Su proyecto "Cuentacuenteando” fue declarado de Interés Educativo por el Ministerio de Educación de la Nación y de la CABA. Coordinó el Festival Internacional de Cuentacuentos “Palabra mía” (Buenos Aires) y dirigió 1° Festival Internacional "Pa`Labrar" en la provincia de Mendoza. Invitado como narrador desde la 34° edición de la Feria Internacional del Libro y desde la 18° Feria del Libro Infantil por la Fundación El Libro hasta la actualidad. Participó en el 2016 como actor en la Academia Central de Drama de Beijing (China). Trabajó en obras de teatro, cine, publicidad y televisión